Cuando eres comprador habitual de algo, con contadísimas excepciones, llega un momento en el que el qué compras (me refiero al contenido) y el qué compras (el continente; he usado dos veces qué en cursiva, me siento tan gilipgenial) se equiparan y llegas a pensar, con la consiguiente ducha entre lágrimas y gritos de me [...]
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