Fabián – Adiós, tormenta

1) Fabián hace canciones bonitas. Es lo que dice en su web, en el apartado dedicado a su biografía, toda una declaración de intenciones.

2) Recuerdo haber escuchado una maqueta hace muchos años y pensar: Fabián hace canciones perfectas, maldita sea, y todo sin salir de mi ciudad, esto es una maravilla.

3) Es por eso que me imagino la gestación de Adiós, tormenta como la de un hijo que va a ser parido dentro de una familia de niños perfectos, todos rubios y atléticos y de ojos azules o negros y de pelo rizado y majestuoso, según el concepto de perfección infantil de cada uno. (Para mí los niños sólo dejan de ser un estorbo cuando crecen y dejan de ser niños, aclaro.)

4) Quiero decir: la madre nunca va a pensar que el niño le puede salir feo, quizá se le pasa por la cabeza una vez, pero destierra la idea como una imposibilidad porque una madre siempre pensará que sus niños son la cosa más guapa del mundo; los amigos de la mamá, sin embargo, comentarán entre ellos que qué presión, que si le sale el niño feo, que qué cruz o qué borrón tener un niño contrahecho rodeado de niños perfectos.

5) Cuando eres Fabián y tienes una maqueta perfecta, un EP perfecto y un primer disco perfecto, cabe pensar —para el desconfiado, para el oyente no connoisseur, para el sin fe— que los nervios le van a llevar a escribir una línea mal, a dar un acorde erróneo o a un temblor de pulso que irremediablemente te lleve a una palabra equivocada. Pero Fabián es el cantautor con más talento de España y eso le ha llevado a firmar otro disco irremediablemente perfecto, este Adiós, tormenta que entra con pase VIP en mi lista de discos para escribir, por ese qué-sé-yo que inunda a uno mientras lo escucha, un algo que me deja afectado, nostálgico, vivo, porque Fabián es tan bueno que sus canciones saben provocar las mismas sensaciones si atiendes a lo que dice o si te lo tomas como susurros, como si su boca fuera un instrumento más: yo no atiendo a la letra la mitad de las veces y aun así sigo pensando que es un disco perfecto, (…)

6) …absolutamente perfecto, avanza lo que tiene que avanzar y deja atrás lo que no necesitaba, para qué los lastres, verdad, y ayuda a uno mismo a avanzar y a dejar atrás los lastres propios, y a decir adiós, problemas, adiós, ayer, adiós tormenta, y eso es lo que diferencia a alguien bueno de alguien trascendente.

7) Fabián, sin duda alguna, ya ha traspasado los límites de la experiencia posible.

Epílogo: 8) (Además, la portada está llenita de dulce, dulce Helvética.)

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2 Comments

  1. Ainhoa
    Posted 31/08/2009 at 10:01 am | Permalink

    fuck no sé si es mejor la critica o el disco

  2. Posted 03/09/2009 at 5:16 pm | Permalink

    Yo no lo hubiera explicado mejor. Fábían es único y su progresión asusta.

    Saludos!

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