Yo el nombre de Luisa lo asocio siempre a Javier Marías: Luisa, Juana, Fernanda, así de feos son los nombres de las mujeres que nos quiere pintar —escribir— guapas el bueno de Marías. Esta Luisa, de apellido Castro, quedó finalista del Herralde con El somier, y yo sólo me fijé en esto y en la foto de la solapa a la hora de comprarlo; luego vi que era poeta y ya me temí lo peor. Por suerte no fue para tanto: resulta que El somier es una novelita que también huele a agro mezclado con salitre de playa, Galicia y mujeres de marineros ante lo exótico de la inmigración; hay un argentino, una mujer fatal, pero también hay mucho de andar por casa, y quizá eso es lo que más me ha chirriado: no suelo visitar los libros para eso, nada más. Suerte que tienen los que viven en la costa, por las cosas que les trae el mar.
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